jueves, 11 de junio de 2015

Munilla, ida y vuelta por el mismo camino (31 km)

No hay que fiarse de la distancia de esta ETAPA. Pese a no haber puertos de montaña como tal, el perfil tiene varios sube y bajas que pueden hacernos sufrir, en especial la inédita bajada (y posterior subida) a Munilla. Comenzamos con la ascensión hasta Argomedo, unos 4 kilómetros y medio al 5% de pendiente media. La primera parte hasta San Martín es posiblemente lo más duro de la subida, aunque los últimos 300 metros también son bastante exigentes. Una vez en Argomedo afrontamos una ligera bajada y un poco de llano para llegar a un cruce, donde giramos a la izquierda y atravesamos todo el pueblo de Soncillo. 



Elaboración propia

Todavía en Soncillo, cogemos el cruce a la derecha, donde está el cuartel de la Guardia Civil, en dirección a Torres de Abajo. Circulamos ahora por una carretera secundaria y algo estrecha. En un momento debemos tomar otro cruce a la derecha desde el que vemos al fondo el pueblo de Torres. La carretera ahora pica hacia arriba durante unos 400 metros, incluso en la primera parte del pueblo. Recorremos toda la calle principal y cuando estamos a punto de salir de Torres tomamos un cruce a la izquierda hacia nuestro lugar de destino: Munilla

Cruce a Torres de Abajo
Cruce a Munilla, justo a la salida de Torres de Abajo
Nos separan seis kilómetros de esta localidad poco conocida del Valle de Valdebezana. Si la carretera por la que circulábamos ya era bastante estrecha, esta lo es aún más y en sus primeros metros está muy acosada por la vegetación. Comienza una ascensión de unos 3 kilómetros de distancia en el que sufriremos un drástico cambio de paisaje. Los primeros 600-700 metros aproximadamente tienen una pendiente considerable (con curva de herradura incluida) y transcurren por un terreno boscoso. Una vez salimos del bosque nos encontramos rodando por una especie de meseta con poca vegetación: aquí el terreno se vuelve más llano, aunque siempre tiende a picar hacia arriba de forma ligera. 

Tras atravesar un paso canadiense nos encontramos con una tremenda rampa de unos trescientos metros de longitud con una pendiente cercana al 14% en algunos puntos. Una vez superada, nos encontramos en el punto más alto de la etapa, un poco por encima de los mil metros. Superamos otro paso canadiense y afrontamos una pequeña bajada en la que la única preocupación es el ganado suelto que pueda haber por la carretera. 
En la mayor parte del camino hacia Munilla
transitamos por un páramo
Primeros metros de la subida
a Munilla (aún con vegetación)

Nos toca transitar por terreno prácticamente llano durante un kilómetro. El tercer y último paso canadiense de la etapa marca un cambio drástico de terreno. Es el momento de afrontar la bajada más peligrosa de la etapa y para mí de las peores que he realizado en toda mi vida. Se trata de una bajada corta (alrededor de un kilómetro) en la que pasamos de unos 970 metros de altitud a los 820 de Munilla, en el fondo del valle. 
Lo peor de este descenso es sin duda la enorme pendiente (más del 20% en algunos puntos) que nos hace coger una velocidad endiablada. Además la carretera tiene bastantes baches y cuenta con un par de curvas complicadas. Si a eso le añadimos que desconocía por completo la bajada y nunca la había realizado, la cosa se complica aún más.

Tremenda pendiente tras pasar el primer paso canadiense.
El alto se intuye al fondo
Entramos en Munilla totalmente embalados, por lo que hay que tener mucho cuidado. Además, la calle se estrecha mucho en un punto y es probable encontrarnos ganado por la misma carretera del pueblo. Una vez en el final del pueblo, en el punto más bajo, podemos tomarnos un descanso junto a la iglesia. Justo al lado hay una fuente donde se especifica que el agua no está tratada, así que hay que tener precaución si queremos beber. 


Entramos en el pueblo a toda velocidad. Podemos utilizar
una pista ascendente que hay al final para
frenar nuestra inercia
Realizaremos la vuelta por el mismo camino, pues en Munilla se acaba la carretera y la única opción es volver sobre nuestros pasos. Lo peor será ese primer kilómetro infernal con algún tramo cercano al 20% de pendiente máxima. Una vez superado ese tramo, y a excepción de un par de repechos, todo el camino es favorable y rápido hasta Soncillo, con la ventaja de no encontrar apenas vehículos hasta esta localidad. De Soncillo hasta Argomedo sí que tenemos una pequeña subida, pero a partir de ahí nos espera un cómodo descenso hasta Santelices para concluir la etapa. 

Una imagen de la agotadora subida desde Munilla
cuando emprendemos el camino de vuelta

jueves, 8 de enero de 2015

Vega de Pas por la Matanela y regreso a través de la montaña (66 km)

NOTA IMPORTANTE: Actualmente no es posible realizar esta etapa, pues la boca sur del Túnel de la Engaña (lado de Burgos) está tapiada. 

Sin duda una etapa interesante y diferente a todas las demás por el hecho de atravesar el ruinoso Túnel de la Engaña, de casi 7 kilómetros de longitud. Por lo tanto, se trata de una ruta en la que tendremos que recurrir a la mountain bike sí o sí por el peculiar tramo que hemos de atravesar. En conjunto no se trata de una etapa muy exigente ni por su longitud (66 kilómetros) ni por las cotas a superar. Pero el hecho de superar este agujero bajo la montaña sí que le añade cierta dureza, y sobre todo, emoción a la etapa.
Elaboración propia

Empezamos fuerte saliendo de Santelices hacia Soncillo, con unos 4,5 kilómetros de subida constante hasta Argomedo, en lo que podría ser el primer portillo del día. Llegamos sin problemas hasta el cruce de Soncillo, donde seguimos dirección El Escudo por una carretera con más tráfico que la anterior y donde el viento será un mal invitado. Pronto llegamos llaneando hasta Quintanaentello, donde nos espera un fuerte y duro repecho a la salida del pueblo. Superada esta dificultad, rodamos cómodamente durante unos kilómetros, pasando por Las Cabañas. Vamos a divisar una intersección donde nuestra carretera va a desembocar en la N-623. Estamos casi a los pies del puerto de El Escudo, pero no seguiremos por esta carretera, sino que nos desviaremos a la derecha por una vía secundaria
Puerto de Estacas visto desde Yera. A la derecha se
aprecia el desvío para acceder a esta vieja
 estación abandonada
Estación de Yera. Muy similar al estado en el que
se encuentran las casas en la boca sur de Burgos
Cuando llevamos medio kilómetro entramos en la localidad de La Paloma, a la vez que empieza (si es que puede llamarse así) el ascenso a la Matanela, ya que por la vertiente de Burgos la pendiente y el desnivel acumulado son insuficientes para catalogarlo como puerto. La distancia hasta el cartel del puerto es de unos 8 kilómetros, pero lo que se dice subida son solo 3 kilómetros al 4, 5 y 6% de desnivel respectivamente. Este último kilómetro es especialmente duro, y cuenta con una curva de herradura. A partir de aquí no se puede hablar de ascensión, ya que la pendiente no llega ni siquiera al 1%. Se trata de un falso llano a través de una zona sombría que nos puede venir muy bien en días de calor.  

Hacemos una parada en la vieja estación de Yera.
 Estacas de Trueba, al fondo
Al final sí que tenemos una pequeña subida que no es el alto de la Matanela, pero sí el punto más alto de la etapa. A partir de este punto iniciamos una bajada de unos 18 kilómetros que nos vendrá de lujo para relajar las piernas. Al inicio de este descenso se da la particularidad de que coronamos la Matanela, a unos 990 metros de altura, aunque las mediciones para este puerto no son nada precisas. Durante este largo descenso el mayor peligro no serán los vehículos (muy ocasionales por esta carretera) sino el ganado suelto que suele campar a sus anchas por doquier. La bajada no tiene una gran pendiente (en torno al 5 % de media) por lo que la bici no cogerá mucha velocidad. Personalmente, me parece una bajada bastante aburrida.
Interior de los barracones

En San Pedro del Romeral la cosa cambia: la bajada se hace más interesante. La pendiente media aumenta, por lo que cogeremos más velocidad. Pero lo que realmente le aporta emoción a esta segunda parte es la gran cantidad de curvas que nos encontraremos, casi todas con el mismo patrón (curva a izquierdas seguida de curva a derechas). Cuidado porque algunas son curvas ciegas y no aparentan lo que son. Sin duda, estamos ante una bajada mucho más técnica que la anterior. Ojo también con realizar este descenso en grupo, como hicimos nosotros. No es una bajada para tomársela a broma.
Preparados para entrar al Túnel de la Engaña
 por su boca norte (Cantabria)
Desprendimiento a falta de 2,5 km.
 La bóveda está hundida
El descenso finaliza en un cruce, donde giramos hacia la derecha por una carretera con bastante sombra en su primer kilómetro hasta Vega de Pas. Unos 3 kilómetros de ligera subida nos dejan en esta localidad, que será nuestro punto de avituallamiento. Una vez que reponemos fuerzas nos preparamos para el último y decisivo tercio de la etapa. Emprendemos la subida al puerto de Estacas de Trueba, pero por suerte solo completaremos los primeros 5 de sus 14 kilómetros. Debemos desviarnos ahora por una camino de piedra a mano de derecha, sin ninguna señalización. Sin embargo, vemos perfectamente la estación de Yera al otro lado de la ladera.
Algunos de nosotros nos preparamos para escalar el derrumbe
Inspeccionando el terreno mientras otros esperan abajo
Un kilómetro por este camino pedregoso y desgastado, y llegamos a la abandonada estación de Yera. A partir de aquí rodaremos por una senda de tierra y piedras, muy bacheada y probablemente embarrada. Durante este camino debemos atravesar previamente otros cuatro túneles, teniendo el más corto 43 metros de longitud y 285 el más grande. Durante esta travesía también nos encontraremos con los antiguos barracones donde se hospedaban los trabajadores durante la construcción del túnel. Por fin llegamos a la boca norte del Túnel de la Engaña, donde nos preparamos para atravesarlo: nos abrigamos, encendemos nuestras linternas, y ya estamos listos para adentrarnos en la oscuridad durante los 6.976 metros de longitud del túnel

Cabe destacar que la pendiente media del túnel es del 2% aproximadamente, pero resulta inapreciable. La primera parte del túnel se encuentra en bastante buen estado, sin desprendimientos, con pocos baches y la pista apenas está mojada. Aunque sí que se levanta bastante polvo cuando pasamos con la bici. Con el paso de los kilómetros el estado del túnel empeora, y cada vez son más frecuentes los desprendimientos: primero en forma de pequeñas piedras, pero según avanzamos, esas piedras se transforman en rocas que en alguna ocasión llegan a ocupar la mitad de la pista. Los baches también se van haciendo cada vez más frecuentes, al igual que el terreno embarrado. Empezamos con unos pocos charcos, para más tarde tener que ir buscando una trazada ideal que nos permita no quedar encallados en el barro.
La losa que está sobre mí se encuentra
 bastante suelta. ¡Mucho cuidado!

Los últimos metros del túnel
 están completamente anegados
El punto fuerte viene cuando quedan unos 2,5 kilómetros para el final del túnel. Nos encontramos literalmente con una pared de escombros formando un enorme montículo que bloquea el paso casi por completo. La única forma de superar este derrumbe es escalarlo y pasar por el hueco que queda arriba, una tarea muy complicada con las bicis a cuestas. Se trata sin duda de la zona más peligrosa del túnel y conviene pasarla cuanto antes y sin hacer mucho ruido. En la zona de arriba, donde la bóveda está desprendida, sopla una corriente muy fuerte. Una vez allí, conviene bajarla hacia el otro lado rápidamente, pues hay una enorme losa semidesprendida que puede venirse abajo en cualquier momento.

Por fin vemos la luz del día. Al fondo está la boca
sur del túnel, en Burgos
Una vez superado este derrumbe, debemos luchar contra el agua y el barro. A falta de unos 400 metros empezamos a ver la claridad del final del túnel, ya que hace una ligera curva. También es aquí donde el terreno se vuelve impracticable, pues está completamente inundado y puede haber hasta 40 centímetros de agua. Tenemos dos opciones: tirar a muerte con la bici procurando no quedarse varado en medio de ese agua helada o subirse al bordillo de la izquierda e ir caminando tranquilamente mientras llevas la bici por el agua. De esta forma saldrás el último del túnel, pero lo harás prácticamente seco.

Una vez fuera del túnel podemos tomarnos un respiro en las mesas de afuera y terminar los últimos 6 kilómetros de la forma más amena posible. Son unos últimos kilómetros muy favorables, en ligero descenso o prácticamente llanos, sobre todo a partir de Rozas. Si nos vemos con ganas, podemos terminar la etapa con un sprint desde San Martín de Porres.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Subida a San Martín de las Ollas desde el muro (4,5 km)

La RUTA más corta de todas: una especie de contrarreloj de 4 kilómetros y medio que lo tiene todo, un primer tramo llano, una dura subida y un descenso final. He querido meter esta etapa por descubrir mejor la subida que hay a San Martín de las Ollas desde la carretera de Villarcayo. La etapa comienza sobre terreno llano en Santelices para tomar enseguida el cruce a la izquierda hacia Villarcayo. El poco recorrido que haremos es prácticamente llano o en ligera bajada para pasar junto al molino y desviarnos por un camino a la derecha, justo antes de llegar al conocido 'muro de San Martín'.
Elaboración propia
Nada más entrar en ese camino, de un asfalto algo mediocre pero apto para la bici, empieza la subida hasta el pueblo de San Martín. Se trata de una ascensión muy corta pero dura: medio kilómetro a casi un 10% de pendiente media. El asfalto rallado y áspero aumenta la dureza. Avanzamos por una zona húmeda y arbolada y, tras superar un par de curvas, el desnivel disminuye durante unos metros, para volver a sorprendernos una rampa del 11% en una curva de herradura. Pronto divisamos las primeras casas del pueblo, donde nos espera la parte más dura de la subida, con 200 m al 12%


La subida comienza en este cruce.
Incluso cuenta con una curva de
herradura.
Tras esta rampa hay un pequeño
descanso.
Llegados a un punto, podemos optar por seguir adentrándonos calle arriba o girar a la derecha, alejándonos del núcleo rural. Optaremos por la segunda opción, poniendo fin a la dura subida y rodando ahora por un camino totalmente llano que nos conducirá a 'La Fuentona'. Avanzamos unos metros más y salimos a la carrera de Soncillo. Nos queda por realizar un rápido descenso de un kilómetro hasta Santelices, donde cruzamos 'La Pontoncilla' para terminar con unos 300 metros llanos.
De 'La Fuentona' salimos a este
 cruce donde iniciamos la bajada final.

La pendiente es muy dura
 por las calles del pueblo.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Etapa reina: Lunada - Caracol - Braguía y Estacas (134 km)

Sin duda la ETAPA más difícil que he realizado en toda mi vida (aunque no en la que más he sufrido). Es una etapa reciente, pues la hicimos a últimos de este verano. Y es que conviene hacerla en esta época, ya que es cuando mejor forma tendremos después de haber entrenado durante julio y agosto. Ante una etapa tan larga lo mejor sería madrugar para evitar volver de noche en caso de que surja alguna pájara o algo por el estilo. No solo asusta su distancia, 134 kilómetros (la más larga de siempre), sino su temible perfil: consta de 4 puertos y dos subidas a La Varga (no considerada como puerto). El inicio desde Pedrosa es ideal para ir cogiendo ritmo con la suave subida hasta la Varga (4,2 kilómetros al 3,6% de media). Un tramo favorable por el valle de Sotoscueva es interrumpido por algún repecho antes de llegar a Barcenillas de Cerezos y Espinosa de los Monteros. Allí giramos a la izquierda por una carretera que irá ascendiendo poco a poco hasta Las Machorras.

Elaboración propia

La pendiente se hace algo más pronunciada al dejar atrás esta localidad. Pronto llegamos a una intersección, donde elegimos el camino de la derecha, dirección Lunada. Después de unos metros de bajada comienza la ascensión a Lunada (8,2 kilómetros al 5,8% de pendiente media). Es un puerto relativamente duro, no tanto por sus rampas, que son bastante constantes, sino por su longitud. Lunada se hace bastante largo, así que conviene subirlo de forma suave para desgastarse lo menos posible. Un aspecto a tener en cuenta es el mal estado del asfalto en algunos puntos: está muy rayado y áspero, sobre todo en los primeros kilómetros. 

El portillo de Lunada, con 1350 metros, es el techo de nuestra
ruta. Buen lugar para hacer el primer descanso
En el alto, a 1350 metros, podemos parar a comer   algo si es que no hace mucho frío y no abunda la niebla. Nos esperan ahora unos 14 kilómetros de bajada hacia Cantabria, un descenso bastante rápido en su parte inicial y sobre todo lleno de curvas. Destacar la imponente curva de herradura a los dos kilómetros de bajada con un impresionante barranco a nuestra derecha.
Curva de herradura de Lunada.
Cuidado con el barranco. Tomada de
Paperblog
Pero lo peor es, una vez más, el estado de la carretera, pues está muy bacheada y nuestras muñecas sufrirán de lo lindo, al igual que en Estacas de Trueba. Hay que estar atentos para no saltarnos el cruce a izquierdas hacia Selaya. Por lo tanto, no llegamos a entrar en San Roque. Terminado el descenso, enlazamos directamente con el siguiente puerto: El Caracol (5,1 kilómetros al 7% de media). Se trata del puerto más corto del día, pero también el de mayor pendiente media. Nos tocará sufrir rampas de hasta el 10% por una zona arbolada que aumentará la sensación de humedad. De los cuatro puertos es el que más me costó subir. La última parte transcurre sin una sola sombra, así que sufriremos bastante si el día está despejado. 

Bajando El Caracol con Selaya al fondo
La bajada de este puerto es de las más divertidas del día, por una carretera en muy buen estado, con poco tráfico y anchura suficiente para tomar las curvas bastante rápido. Es un descenso rápido y con varias curvas de herradura. El único pero es que cuenta con un odioso repecho de unos 700 metros que nos corta el ritmo. Una vez superado, nos restan algo más de dos kilómetros de fuerte bajada hasta Selaya. Hay una fuente que nos vendrá de lujo justo a la entrada del pueblo. Giraremos ahora a la izquierda, dejando al otro lado el centro de Selaya. 

Unos metros de terreno llano y comenzamos la tercera ascensión del día: La Braguía (8,2 kilómetros al 5,85% de media). Por longitud y pendiente es un puerto clavado a Lunada, pero mientras que este cuenta con una subida constante, La Braguía tiene un primer kilómetro casi llano y algunos muy duros que superan el 7% de media. Además La Braguía cuenta con varias curvas de herradura, por ninguna de Lunada. Si a esto le sumamos que transcurre por una zona mucho más boscosa y húmeda que Lunada, y a que esta ascensión nos era desconocida, la dureza del puerto cántabro es mayor. El único punto a favor es que el estado de la carretera es mejor que el de Lunada. Es un puerto que se hace bastante largo al no conocerlo y cuenta con dos miradores, lo que puede llegar a confundirlos con el alto. 

Puerto de La Braguía
Tras esta dura ascensión, emprendemos la bajada hacia Vega de Pas durante 6 kilómetros de bastante curveo. Este será nuestro segundo y más importante punto de avituallamiento, pues debemos prepararnos para el puerto más exigente del día: Estacas de Trueba (14,2 km al 5,6% de media). A excepción de los dos primeros kilómetros que no pasan del 3%, el resto del puerto tiene porcentajes entre el 5 y el 7%. Sin duda la dureza de este puerto radica en su longitud. La clave es hacerlo con paciencia y contar con la suerte que tuvimos nosotros (el cielo nublado y un tiempo bastante fresco). Fácilmente tardaremos unas dos horas en subir este coloso. En los últimos kilómetros del puerto hay una fuente, justo antes de la última curva de herradura. Es muy probable que arriba encontremos niebla, así que lo mejor es no permanecer en el alto durante mucho rato. 
Desde Estacas de Trueba gozamos de bellos paisajes.
A medida que vamos subiendo, divisamos todo lo que hemos
dejado atrás. Tomada de CDBlendios

Con casi 100 kilómetros en nuestras piernas, iniciamos la bajada de Estacas por el lado de Burgos, con mucha menos pendiente. Incluso tendremos que subir algún pequeño repecho en algún momento, pero por lo general la carretera es favorable hasta Espinosa. En esta localidad podemos hacer nuestra última parada si es necesario, para completar con fuerza los últimos 20 kilómetros de la etapa. Unos kilómetros algo quebrados por sus continuos repechos hasta Sotoscueva. Aquí nos espera la última trampa: la subida a La Varga (1,6 kilómetros al 4,7% de media). Desde el alto hasta Pedrosa solo nos queda relajarnos en la suave bajada para completar esta dura etapa.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Subida a Bocos y vuelta por Sotoscueva (64 Km)

Después de tanta montaña, por fin una ETAPA casi llana, con el puerto de Bocos como única dificultad del día. Comenzamos tomando el cruce de Villarcayo por una buena carretera que nos llevará cómodamente hasta Quintanabaldo. Superamos un repecho y la carretera vuelve a llanear o a subir muy ligeramente hacia arriba. Tras una curva muy cerrada empieza un pequeño descenso hasta el cruce de Leva. Un repecho y volvemos a bajar otro tanto más. Poco antes de Puentedey sí que vuelve a empinarse algo el terreno, pero cuando queremos darnos cuenta ya estamos entrando al pueblo a toda velocidad. Dejamos Puentedey atrás y disfrutamos de un tramo casi llano hasta Brizuela. De aquí hasta Escaño el terreno es favorable. Los kilómetros siguientes transcurren por una zona con bastantes curvas y muros muy cerca de la carretera (mal sitio para tener un coche detrás). Sin embargo es un terreno prácticamente llano, muy cómodo para rodar.
Elaboración propia


La larga recta que quita las ganas de subir Bocos.
Tomado de RecorridosciclistasCantabria
El paisaje se abre en Tubilla, con una larga recta que nos conducirá hasta un duro pero breve repecho. A partir de aquí cogemos velocidad y entramos en Cigüenza para circular por una larguísima recta de casi dos kilómetros totalmente llana. En poco tiempo entramos en Villarcayo para recorrerlo de una punta a otra y salir por la zona del centro médico y la estación de autobuses. Sin dificultad pasamos junto a Villacomparada de Rueda y un par de curvas nos dejan en el pueblo de Bocos, lugar en el que comienza la única ascensión de la jornada: el Alto de Bocos . Es un ascensión corta (algo más de 3 kilómetros) pero no la debemos subestimar, ya que tiene dos kilómetros duros entre el 7,3 y el 8,2% de pendiente media. Es un puerto que ha pasado la Vuelta a España en varias ocasiones.

La parte más dura del puerto, con rampas del 10%.
Tomado de RecorridosciclistasCantabria
Solo con mirar al horizonte y ver una recta de un kilómetro y medio que sube hacia arriba desmotiva bastante. Lo peor es que según vas avanzando vas notando cómo va subiendo la pendiente y parece que no acaba nunca ese maldito tramo. Superada la mitad de este puerto, llega una zona con más curvas donde se alcanzan rampas máximas del 10%. Por suerte el último kilómetro tiene tramos prácticamente llanos y solo los metros finales vuelven a ser algo duros. La bajada por la otra vertiente es corta pero bastante rápida. Nos encontraremos con un pequeño repecho que superaremos con la inercia cogida en el descenso y pasaremos por Gayangos. Una pequeña subida nos deja en Baranda, lugar donde comienza una nueva larguísima recta de 3 kilómetros hasta El Crucero. En este tramo suele soplar el viento de cara, por lo que habrá que turnarse y tirar de rebufo.

Lagunas de Gayangos. Tomada de GR1
En El Crucero vamos dirección Espinosa por un tramo algo aburrido en el que la carretera llanea bastante hasta Loma, pero a continuación la subida, sin ser exigente, sí que se hace notar más hasta poco antes de Espinosa. En esta localidad deberíamos hacer una parada de avituallamiento, aunque sea para coger algo de agua, pues exceptuando Bocos, nos queda la parte más quebrada de la etapa con mucho sube y baja. Dejamos atrás Espinosa y comenzamos el descenso hasta Barcenillas, donde llaneamos unos metros para subir una corta rampa. De nuevo un provechoso descenso da paso a otra subida hasta Quintanilla del Rebollar. El terreno vuelve a estabilizarse unos kilómetros hasta Quisicedo, donde sufrimos una nueva rampa para llegar al centro del pueblo.

Dejamos por fin estos continuos desniveles y rodamos unos kilómetros cómodos en los que atravesaremos varios pueblos. En Entrambosríos comienza el último repecho duro del día, la subida a La Varga por su lado más corto, pero más duro. Es una subida de un kilómetro y medio aproximadamente, con rampas máximas del 8%. En otras ocasiones, cuando llevamos 100 kilómetros en las piernas, puede atragantarse, pero no debería ocurrir en esta etapa. Una vez arriba nos espera un suave descenso de más de 4 kilómetros hasta Pedrosa

sábado, 22 de noviembre de 2014

Contrarreloj Santelices - Cidad - Dosante - Pedrosa (5,75 km)

Interesante contrarreloj de casi 6 kilómetros que cuenta con varios repechos muy fuertes. La VUELTA comienza en el Ayuntamiento, llaneando unos metros hasta la pontoncilla, donde giramos a la derecha y comienza a subir el terreno. Al dejar atrás las bodegas, tomamos el cruce a la derecha dirección Cidad. Emprendemos la parte más aburrida, a mi juicio, de esta corta ruta. La carretera irá subiendo muy poco a poco hasta que llegamos a un pequeño descenso que desaparece tras una curva a derechas. Es el momento de ponerse más serios, pues esta subida es el primer aviso del día. La última curva se hace algo dura, pero por suerte ahí termina el repecho.

Elaboración propia



Túnel con curva 
ciega
Cruce hacia Dosante
Entrando en Cidad llaneamos durante unos 150 metros para coger inmediatamente el cruce a la derecha rumbo a Dosante. Es imprescindible hacer esta ruta con la bici de montaña, pues el descenso que viene a continuación transcurre por una pista de grava casi comida por la vegetación en algún punto. Tiene un par de curvas bastante malas, pero podemos elegir la trazada que queramos, pues tendríamos muy mala suerte si nos encontráramos con un vehículo de frente por esta carretera. Sin embargo, mejor estar atentos por si hallamos algún animal o persona que está paseando.
La carretera está en mal estado
hasta Dosante
Nada más terminar el descenso y aún con bastante inercia, frenamos un poco para atravesar un estrecho y bacheado tunelcillo donde giramos 90 grados a la derecha (es un giro ciego). La carretera, aún en bastante mal estado, vuelve a tirar hacia arriba, teniendo que superar una dura curva a la altura de las antiguas vías. Dejamos atrás la estación de tren y superamos un repecho realmente duro con algún tramo de hormigón. Llegamos a la parte más baja de Dosante por la zona del cementerio y salimos a una carretera mejor. Iremos hacia la derecha, dirección Pedrosa.
Cruce en el cementerio de Dosante
Un tramo de ligera bajada nos permitirá reponer energías para comenzar la última subida del recorrido que comienza en la chicane. Son 400 metros de ascensión. Más de la mitad no baja del 9%, pero la parte final sí que suaviza bastante. Contamos con una curva cerradísima que no conviene subir por el interior si no queremos comernos un 15% de pendiente. 

Mejor tomar esta curva por el exterior
De ahí hasta el punto más alto se hace más llevadero. A continuación nos relajamos por un terreno casi llano o en ligera bajada hasta el punto limpio de Pedrosa. Atención ahora porque la bici comienza a coger velocidad y afrontamos una empinada bajada de unos 300 metros a más del 10% en algunas zonas.
Ojo con esta bajada

En esta bajada me rompí la clavícula hace unos años y no le guardo un buen recuerdo. Alguna vez sí que he probado a bajar por aquí, tirando mucho de ambos frenos, sobre todo a partir de la iglesia, donde la pendiente es mayor. 

La bajada es peligrosa porque a nada que te pases de frenada no puedes tomar bien el giro y tienes dos opciones: chocarte contra el muro que tienes enfrente o que un coche te lleve por delante. Por lo tanto, yo prefiero callejear por La Serna que es mucho más divertido.  Una vez abajo en la Casa Rural giramos a la derecha y pasamos las vías y el puente para girar de nuevo a la derecha y llegar hasta la plaza al sprint.



Podéis ver aquí la última parte de la etapa durante la nevada de febrero de 2015